5.4.13

Llevas el verano en tu mirar
y la frialdad del invierno
en tu interior.

Te ocultas detrás
de una fría máscara,
pretendiendo no sentir.

Pero sé bien,
mi amor,
que dentro tuyo
se esconde el océano

Y que, por más
que intentes mitigar tu sentir
con frialdad

Por dentro haces que florezca
la cálida primavera
desde lo más profundo
de tu presencia.

Y que con el perfume
de las flores,
intento derretir la Antártida
que crías dentro tuyo.

Por favor,
no finjas más.

Al final,
terminas siendo aún más cálido
que el sol por las tardes.

(No me importaría
quemarme en vida
a causa de tu amor).

26.2.13

Dulzura,
siempre tan frágil,
escondiéndote detrás
de ese duro armazón 
de viejas penas.

Mí niño, mí pequeño,
te veo a lo lejos y
ya no te deseo.

Perdóname, amor. 
A veces olvido el monstruo que habita en mí.
No corras, no huyas...
las heridas sanarán,
y te perderás, 
junto a la brisa de mis caricias lejanas. 

Amor,
no me perteneces, 
y yo no te pertenezco.

Por eso, cubre ya, 
el cielo que se esconde detrás 
de tus ojos,
y evita, el océano que se crea
detrás de tu dolor.

Olvida mí figura, 
olvida mí voz,
olvida mis disparates, 
pero no olvides
lo mucho que te he querido
y todas esas noches,
en las que te soñé. 
Y al final, 
podrá la vida alejarnos, 
y al final, 
podré alejarte de mí,
pero en sueños aún te veo.

(Y aún, dejo que me ames
mientras me pierdo en tu besar, 
y en el cielo estrellado de tu mirada).

Pero ya es hora de partir...

Al final, la libertad fue siempre lo mío. 

2.2.13

He llego al tope. No aguanto más. 
He caminado por una fina línea de vidrio que se quebró, logrando así, clavarme sus pedazos en mis tan cansados pies, cansados de caminar por sendas oscuras.
Realmente es triste darse cuenta de que las cosas no son como uno creía. De hecho, ésto siempre pasa en la vida, así que ya estoy acostumbrada a esas sorpresas... pero no sorpresas en cuanto a lo más cercano que tengo se respecta. 
Esa persona que me llevó en su vientre durante 9 meses, esa persona que me "dió" la vida, no resultó ser la persona que creí. Lamentablemente y con dolor, he vivido durante 17 años en una ilusión, en una mentira. Soy una mentira. 
La razón por la cual llegué al mundo es aún más triste... y me entristece pensar que muchos fueron creados por amor, fueron creados en un ambiente de amor y son amor. Yo no tuve ese amor, yo no fui creada por el mismo. Fui creada para la manipulación bajo el manto del error y la confusión. Los planes no salieron como se esperaba, así que el abandono no tardó en llegar. La soledad, la ira contenida y la falta de comunicación llegaron a su paso. 
Pasé 17 años de mí puta vida creyendo que mí figura materna valía la pena. Hoy me doy cuenta de que soy una huérfana de la vida misma. No tengo figura paterna y la figura materna que fue ideada en mí cabeza resultó ser una ilusión, pues, ésta es realmente un monstruo. Me atrevo a decir que grandes de mis inseguridades, dolores y fracasos de mí vida, han sido por su culpa. Y con seguridad, sé que esta no es la queja de una simple puberta que busca atención. Cuando "le arruinás" la vida a un ser humano, el otro estará empeñado en arruinar la tuya. No parará un segundo hasta tirarte, hasta hundirte, en lo más profundo de la tierra... por momentos parece lograrlo, pero no le daré el gusto. 
Me entristece darme cuenta de cosas que siempre estuvieron pero que simplemente dejé pasar por alto, pero a la vez, es lo que más me fortalece en estos momentos. 
No voy a ser un fracaso. No voy a dejar que sus deseos se hagan realidad. 
Tuve la oportunidad de enfrentar a mí mayor problema, cara a cara, pero lo único que realmente logré es lo mismo de todos los días: sentirme inferior. Siempre lo logra con su maldito ego destructivo. Ese ego manipulador que vive alimentándose de las pobres almas frágiles.
 Estoy cansanda, estoy absolutamente cansada de ser abandonada reiteradas veces. He aguantando absolutamente todo en silencio, he aceptado mí castigo, he aceptado cada parte de las cosas negativas que me tocaron vivir, pero ya no tengo porqué aceptarlo ni tengo porqué seguir lidiando con esta mierda. No tengo porqué ser humillada, no tengo porqué seguir recibiendo abuso psicológico y falta de afecto. No tengo más motivos por los cuales seguir perdonando. No tengo porqué seguir apostando por una familia cuando en realidad nunca la hubo, cuando en realidad todo fue una mentira. Estoy cansada de mentiras y estoy cansada de este entorno de mierda, que lo único que hace, es arrastrarte junto a él. Es una especie de círculo magnético que te impide avanzar. Todos están tan sumidos en su dolor, en su mirada hacia el pasado, en su conformismo... que se torna realmente pegajoso. Todos terminan llegando al mismo lugar. 
Intenté ser perfecta, intenté dar todo, dí más de lo que pude y realmente me esmeré... pero ¿para qué en realidad? nunca es suficiente... nunca será suficiente. Hoy estoy segura de que ya no tengo porqué seguir intentando satisfacer las necesidades de un monstruo si realmente no puedo satisfacer las mías. Yo soy mucho más importante que la mentira que da vueltas por mí vida. Yo soy importante... porque soy una persona, tengo sentimientos y acabo de ser consciente de ello. 
Ya no tengo porqué dejar que me pisoteen y que intenten romperme la cabeza contra la pared gracias a mis puntos débiles. En estos momentos estoy desarrollando más poder que debilidad. Estoy a punto de arruinarte realmente, arruinarte como vos me arruinaste vos. No te voy a dar el placer de verme caer, de verme dormir horas enteras, de no moverme de la cama y de no llegar hacia ninguna parte. No voy a ser vos. No soy vos. No soy una mentira. 
A diferencia de vos... 
Ya no hay más lugar para tus asquerosidades dentro mío. Ya me liberé absolutamente de tus palabras que solían resonar una y otra vez durante la noche en mí cabeza. YA NO TENGO PORQUÉ DAR LO MEJOR DE MÍ POR VOS...
porque vos no sos nada.

14.1.13

Acabo de darme cuenta que cuando más triste estoy, es justamente, cuando me quedo en completa soledad. Nada más que el silencio y mí propio ser. ¿Será que no puedo aguantarme lo suficiente? ¿Será que dependo de la presencia ajena? ¿Será que le temo a la soledad, pero aún, me temo a mí misma? 
Llega la noche, las luces se van apagando con el acompañamiento del silencio y por supuesto, la soledad. 
Y ahí es cuando un dolor comienza a brotar dentro mío. Un dolor indescriptible y altamente insoportable.
Me cuesta respirar y tan sólo, puedo llorar hasta ahogarme en mis propias lágrimas. ¿Cómo pasó todo ésto? 
Comienzan a brotar pensamientos del pasado por mí aturdida mente... y no puedo encontrar la salida. Tan sólo siento la necesidad de dormir por siempre, o hasta que alguien pueda venir a ayudarme... porque definitivamente sola no puedo. Cuando en realidad, debería ser al revés, ya que la salvación debería encontrarla dentro mío. ¿Pero por qué razón no puedo hacerlo? de seguro está ahí, más clara que nunca, pero yo misma me impido verla. 
Desde siempre sentí la necesidad de buscar ayuda en los demás y de sumirme por completo en ellos. Nunca en mí. Siempre intenté alejar de mí cuerpo -lo cual es imposible- y reforzar ese vacío en otras personas. 
Ahora estoy sola... y me siento vacía. No tengo a nadie que me ayude. Nunca tuve a nadie que me ayude. 
No debería buscar la ayuda en los demás. Lo entiendo, pero no quiero no hacerlo.
Al final de todo, lo que más necesitamos es amor. El amor es la única cura. El amor es lo que más necesito en estos momentos. Amor propio. 




Siento que me pudro por dentro. Lo puedo ver, lo puedo percibir. Algo no funciona bien y ese algo me llevará muy lejos de este lugar.
Mis entrañas se sienten tan sufridas, mi corazón tan agitado y mi ser tan oscuro. 
Cierro las ventanas, cierro las persianas y me tapo entre frazadas para mirar el techo a oscuras durante horas, hasta que mis cansados ojos se cierren, para obligarme a quedarme despierta. 
No quiero dormir. No pienso hacerlo. 
¿Hacia dónde terminaré dirigiéndome el día en que mis pies ya no reciban estímulos de mi propio cerebro? ¿En dónde me esconderé cuando mi propio ser comience a carcomer por completo cada parte de mí cuerpo físico? ¿Cuándo me liberaré por completo de mi esclavitud auto-impuesta? ¿Cuánto tiempo más tendré que esperar para poder amar...? ¿Y qué si dejo de sentir? ¿Y qué si nunca lo hice en realidad? 
Temo morir por dentro. Temo terminar siendo otro ser perdido en el mundo que vaga por avenidas transitadas sin saber hacia donde va su vida. Temo no tener la fuerza suficiente como para hacer de mí vida lo que quiera. Temo que me lleven hacia donde ellos quieren. Temo de mí misma.
Y me pregunto si cuando esté dos metros bajo tierra alguien sería capaz de amarme y hacerme inmortal en sus recuerdos. Me pregunto si alguien anhelará mí persona. Me pregunto tantas cosas que parecen no tener sentido por el simple hecho de no recibir respuesta alguna. 
Pero ya estoy cansada. Cansada de gritarle al viento cosas que con él se llevará. Cansada de guardar lo más importante dentro de mí ser, para que luego se pudra en el silencio. Y peor aún: estoy cansada de mí misma. 
Estoy cansada de querer causarme daño constantemente. Indirecta o directamente. 
¿Cuántos pasos más tendré que dar para llegar a quererme y respetarme como "ser"? ¿Cuánto más tendré que esperar para ser en un mundo dónde nadie es, donde todos simplemente fueron? 
Fueron... y son parte del pasado. Hoy forman parte de sus sueños rotos, de sus falsas esperanzas e idealizaciones erróneas. Hoy forman parte de la nada misma, la cual es tapada por grandes vacíos emocionales, grandes deudas, falsos estímulos, falso conocimiento del ser, falsos sueños y metas... ¿En éso terminaré convirtiéndome, acaso? ¿Terminaré enganchada en una relación tóxica para no quedarme sola? ¿Terminaré cayendo en el eterno sed de ambición? ¿Terminaré deseando llenar mis bolsillos de papel insignificante para terminar pudriéndome cada vez más y más? 
Creo que es un error creer que el estado de descomposición comienza cuando uno deja el mundo terrenal. En muchos casos, estamos más podridos que un cadáver lleno de gusanos. Formamos parte de la sociedad podrida, donde todos se dirigen hacia el mismo lugar. Un lugar con olor nauseabundo que sale de nuestro alma dolida. Pudrimos nuestros sueños, nuestro amor, nuestra vida, nuestra mente. Y nos escondemos detrás del olvido, pretendiendo que nada pasó, pretendiendo que nada fue ni nada será, cuando podría ser durante la eternidad y purificarnos por siempre. 
Pero es tan fácil estancarse y dejar de fluir. Es tan fácil perderse entre el agua podrida y sumergirse por completo en el conformismo hasta ahogarse y dejar de sentir. 
¿Por qué se es tan difícil comenzar a caminar? ¿A qué le tememos puntualmente...? 
Si hay algo a lo que realmente le temo en ésta vida, es al morir estando en vida. 

20.12.12

Los días se disfrazaron de un cálido sabor dulce, transformando cada parte de la oscuridad en luz.
Sólo duró dos insignificantes días y todo volvió a ser igual que antes.
A veces se siente la necesidad de escapar o desaparecer físicamente de éste frío y solitario lugar, para trascender en el cuerpo y alma de los demás.
Mí cuerpo se convirtió en una materia vacía, sin ánimos de seguir caminando en las mismas calles desoladas.
Mí alma ya no sabe qué siente en realidad o si nunca fue capaz de sentir algo siquiera.

Es probable que el exilio no sea tan malo; es probable que sea un mal necesario. Un mal que se transformará en lo que quiera... porque absolutamente todo, en esta vida, está en mis manos.
Es hora de aprender a afrontar los duros golpes de la vida sin sentir la necesidad de huir.
Hay una parte de mí que espera ser encontrada para poder seguir viviendo y conseguir la tan anhelada paz interior.

6.12.12

El despertar fue casi imposible. Mi esqueleto estaba completamente sumido al colchón mientras que una parte de mí no quería soltar las sábanas. Quería perderme en ellas, quería formar parte de ese panorama por un rato largo, quería esconderme de mis problemas como solía hacer de pequeña.
Era hora. Levanté mis pies y los posicioné en el suelo.
Ya habían pasado 5 años desde el día en que me marché, comencé a preguntarme si alguien me extrañaría.
Traté de despejar mí mente y salí a caminar. Algo raro pasaba... todo estaba oscuro y no había lugar para la luz. Comencé a sentir como mí dolida alma se desprendía, poco a poco, de mí ser... así que comencé a sentirme vacía. Algo me faltaba y no sabía qué era exactamente ni si algún día podría llegar a llenar ese vacío interior.
Comenzó a llover y la temperatura fue descendiendo. La gente comenzaba a correr mientras -algunos- se escondían bajo sus paraguas, como si el agua fuese ácido, como si fuese dañina, como si estuviesen a punto de morir ahogados. Entre tanto pánico -sin sentido- dando vueltas y tanta soledad, llegué al punto de no saber qué hacer a continuación. Tan solo podía ver mi reflejo desde un charco en el suelo... un reflejo que no me transmitía absolutamente nada. ¿Cuándo me había convertido en un ser inexpresivo? ¿Acaso era otra muerta en vida? un rostro que no decía nada, un rostro que por dentro sabía que tampoco llegaría hacia ninguna parte.
-Basta de pensar-
Al volver comencé a sentir que me perseguían cuando realmente estaba en completa soledad.
Tal vez... era un estado creado por mí mente para llenar ése vacío que llevaba dentro. Tal vez necesitaba a alguien caminando a mí lado y por éso mí mente llegaba a proyectar cosas que realmente no existían. Tal vez había perdido la poca cordura que quedaba dentro mío, o puede que tal cosa nunca haya existido.
Me encerré en mí habitación durante a horas para entregarme por completo al dormir -o al intento desesperado de intentarlo-.
No logré hacerlo, no podía dejar de pensar.
Pensar, pensar, pensar... pensar me iba a destruir algún día.
Logré cerrar mis ojos y poner mi mente en blanco hasta que comencé a sentir que alguien me jalaba de los pies. Alguien intentaba llevarme consigo hasta lo más profundo de la oscuridad, hasta lo más profundo de la noche.
Abrí mis ojos y no pude ver nada más que la nada misma. Al caer nuevamente en la vigilia comencé a escuchar una voz que me llamaba. No lograba reconocerla ni tampoco sabía de dónde salía.
Abrí los ojos y allí estaba la nada misma nuevamente. Por última vez, ya resignada, volví a intentar dormir hasta que sentí un frívolo roce en mi brazo derecho, al abrir los ojos seguí sintiéndolo.
Comencé a asustarme y mi corazón no paraba de latir. Creí que mí ser interior estaba a punto de estallar.

1.12.12

1

Allí estaba yo, nuevamente, frente al espejo sin saber lo que mí reflejo intentaba expresar.
La puerta del baño estaba trabada y por las hendiduras de la puerta entraba humo. Se oían risas exageradas y música demasiado fuerte, tan fuerte que hasta me costaba escuchar mis propios pensamientos.
Era hora de dejar de esconderme. Me limpié el rimmel corrido, me arreglé el cabello y di mi último suspiro profundo, abrí la puerta y todas las miradas se dirigieron hacia mí persona. Miré hacia abajo y comencé a caminar rápidamente, intentando perderme entre la gente. Pareció funcionar al principio, pero sólo duró unos minutos.
Salí al balcón y encendí un cigarrillo. Logré tranquilizarme y perderme entre tantos autos y bocinas desesperadas a las 4 a.m. pero nuevamente comencé a sentirme muy sola. Una parte de mí sabía que era hora de comenzar a relacionarse con los demás, pero algo dentro mío me lo impedía.
Tal vez era el miedo... el miedo de caer nuevamente en la soledad después de encariñarme con alguien que, probablemente, se iría rápidamente de mí vida.
Era una fecha especial, no recuerdo si era Navidad o año nuevo exactamente, sólo sé que todos festejaban -probablemente sin saber porqué- y se los notaba muy perdidos... entre tanto ruido, tantos excesos y tanta melancolía junta.
No pude hacer nada más que quedarme parada en una esquina contemplando el panorama lleno de destrozos ajenos. No encajaba ahí, lo noté... lo pude sentir desde el primer momento en que llegué a esa fiesta, así que ya cansada de absolutamente todo, decidí marcharme. Fui a despedirme de mis amigos y me volví a casa caminando. En medio del camino me encontré con un señor muy solitario, se lo notaba triste, así que decidí sentarme a su lado y brindarle un poco de compañía.

Qué noche más triste ¿no cierto? -pregunté mientras encendía un cigarro-
El señor con una mirada muy melancólica me miró, analizó bien mi rostro y luego corrió su mirada hacia el asfalto y agregó: Así es... así es, pero aún es más triste que con tu corta edad te des cuenta de eso.
Solté una pequeña sonrisa cínica y agregué: No lo había visto desde ése ángulo. Creo que tiene razón... y suelen decirmelo bastante seguido. ¿Por qué está tan solo? si es que no le molesta mí pregunta.
No te preocupes, querida -contestó con voz monótona- realmente, no lo sé. Sólo sé que todo pasó tan rápido...
Nos quedamos mirando las luces de los autos reflejadas en el asfalto durante un rato y agregué: No sé porque hice ésa pregunta si sé la respuesta.
- ¿Y cuál es?
Todos estamos solos. O al menos así lo siento.
- Oh, no, no... no es así.
¿Por qué no?
- Siempre habrá alguien, ahí, esperando a darnos algo de su amor, niña.
Pensé por unos minutos y pregunté: ¿Y a dónde está ese alguien en mí vida? aún no ha llegado y realmente, al menos en estos momentos, creo que nunca llegará.
- Paciencia, niña, ya llegará.
¿Y cómo está tan seguro?
- Como dije más arriba, siempre hay alguien y ese alguien llegará en el momento justo y necesario, justamente cuando más lo necesites.
Lo miré con algo de desprecio -sin tener motivos para hacerlo- y me quedé pensando por unos segundos mi respuesta, sin lograr conseguirla el hombre me ganó de antemano y agregó un punzante: No deberías pensar tanto. Deberías dejarte llevar.
¿Sabe qué? -agregué- es extraño. No me conoce en absoluto y sin embargo, por lo que acaba de decir, pareciera que me conociera de toda la vida.
- Se nota en tu rostro y éso lo sé porque yo solía ser así de joven.
¿Y qué pasó?
- Me quedé solo.
Ambos permanecimos en silencio durante unos minutos hasta que él se levantó, se despidió de mí y me deseó buena suerte. Sus duras palabras permanecieron por mí durante toda la noche.
Seguí mí camino y al llegar a mí casa, me perdí en la interminable oscuridad de mí cuarto donde la tristeza logró encontrarme y no pude evitar que varias lágrimas comenzaran a caer sobre mi rostro. Lloré hasta quedarme dormida.

Continuará.

23.10.12

Sólo sé que estoy cansada de mover mis desgarrados pies hacia direcciones desconocidas, direcciones que no me terminan llevando hacia ningún lugar, tan sólo me traen de vuelta. Devuelta al lugar que tanto temo.
Me miro al espejo y noto en mi rostro el cansando. Un cansando exagerado. Cansancio de tanta gente dando vueltas a mí alrededor pero que no me dice nada, gente que simplemente da vueltas pero que no me nutre, gente que está pero realmente no es así.
Estoy cansada de ésas largas noches en las que me quedo mirando el techo, buscando respuestas en la oscuridad de mí habitación por... simplemente... no tener oídos que me escuchen.
 Suelo pensar, más de lo que debo, en los errores que cometí en el pasado. Errores que me marcaron y me llevaron a estar en... completa soledad.
Por mucho tiempo me dejó de interesar no tener con quien hablar, ni tener un hombro en el cual llorar o con quien compartir cosas. Es que, ya había pasado tanto tiempo desde la última vez que me tocó vivir algo como éso... creo que uno se va a acostumbrando a lo que le toca vivir. Si uno vive detrás de mentiras, dolor y miseria, termina convirtiéndose en una pared llena de moho, que no llega a ningún lugar porque está ahí, dura, fija, sin poder moverse.
Mí mayor problema es ser como agua estancada y lo sé desde hace tiempo largo.
El agua estancada es agua podrida que no logra fluir con completa naturalidad, a diferencia del río, que fluye por completo, que fluye y es libre. Suelo ver como los demás hacen sus vidas, por más que yo no esté más en ella y yo... yo aún sigo extrañándolos, más de lo que puedo expresar. Pasan los años y ellos aún siguen vivos en mis recuerdos. Por las noches me pregunto si éso pasará con ellos.
Tal vez deba dejar libres mis pensamientos, de una vez por todas. Sólo es que, ahora, más que nunca, los necesito y no los tengo.
Y llega el momento en qué no sé que hacer y tan sólo quisiera encerrarme en mí cuarto y no salir más de ahí. Pero sé que tengo que hacerlo. Algún día tengo que salir...

Algún día tengo que comenzar a fluir... como el río al que tanto admiro.

Seguidores